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Etiquetas: moshé / katzav / violador / serial

Moshé Katzav es un violador serial



Moshé Katzav es un violador serial
Presidente se le fue la boca y la mano !

Moshé Katzav es un violador serial Empecemos por lo que todos mis colegas de la prensa hebrea deberían hacer: quiero escribir sobre el renunciante presidente del Estado de Israel, Moshé Katzav, y antes que nada quiero describirlo, calificarlo y tipificarlo como acosador sexual serial, maniático sexual, un peligro para cualquier mujer con la cual se encuentre en soledad y en general para su entorno.



Moshé Katzav es un violador serial
Empecemos por lo que todos mis colegas de la prensa hebrea deberían hacer: quiero escribir sobre el renunciante presidente del Estado de Israel, Moshé Katzav, y antes que nada quiero describirlo, calificarlo y tipificarlo como acosador sexual serial, maniático sexual, un peligro para cualquier mujer con la cual se encuentre en soledad y en general para su entorno.

Quiero agregar que Katzav es un violador y una persona que ha ejercido su autoridad en un cargo jerárquico para imponer relaciones sexuales plenas a mujeres que le estaban subordinadas.

Eso no es lo que acordaron la Fiscalía y Katzav, y por eso precisamente lo escribo en un medio público e invito a mis colegas a imitarme. ¿Qué le recomendarán ahora sus avezados abogados a Katzav? Si me inicia una querella por calumnias, como espero que haga, le advierto que mi abogado, sea éste quien sea, adoptará como defensa la postura de que dije la verdad, y no me escudaré en la más fácil, de que dije todo eso de buena fe. Todo lo contrario: lo dije con toda la mala fe posible.

Antes de seguir, y de entrar a ese laberinto de artículos e incisos y detalles de en qué fecha escribió fulana tal cartita de amor y agradecimiento y a qué hora le dijo al custodio que estaba alterada, es bueno y saludable ver el cuadro grande, el bosque y no sólo los árboles: señores, cuando diez (¡diez!) mujeres diferentes, que no se conocen entre sí, que no tienen ningún móvil aparente para calumniar, atestiguan todas ellas en contra de un mismo acosador y violador, quien presenta un molde de conducta similar y hasta con las mismas palabras y gestos en todos los testimonios a lo largo de los años, es hora de pasar a hablar de circunstancias atenuantes, no de si es o no culpable.

Yo podría entender a Meni Mazuz, si se presentara ante la ciudadanía y dijera que ha decidido omitir la acusación de violación y exigirá tan solo prisión condicional, renunciando a todo lo demás, a cambio de que Katzav admita su culpa y nos ahorre el bochornoso espectáculo de un juicio público ante los ojos del mundo entero. En ese caso, Katzav contento con haber salvado el pellejo, se callaría la boca y terminaría sus días en Kiriat Malaji rodeado del cariño de su esposa, sus hijos y su perro.

Pero no es así. Con una desfachatez propia de los maridos violentos, que además de golpear a la mujer la hacen sentirse culpable, Ka- tzav y sus abogados presentan el caso exactamente al revés: es él quien nos hace un enorme favor y acepta el acuerdo, pese a que si fuese a juicio lo ganaría sin dudas, y lo hace porque pobrecito está cansado, él y su familia, después del linchamiento al cual fue sometido. Pero ha quedado demostrado claramente que todo fue un complot, que Katzav es una excelente persona y mejor esposo, cálido y demostrativo, y reconoce haber besado y acariciado a fulana y mengana, como a tantos otros.

Hablemos claro: Katzav no es la víctima, sino el victimario. Cualquiera que haya oído el testimonio ante las cámaras de televisión de esa dolida, ofendida y ultrajada mujer que con valentía y dignidad presentó su testimonio ante el mundo entero, sabe muy bien que oyó una verdad. La sangre derramada no fue la de Katzav sino la de ella y la de otras nueve más, sobre cuya conducta se insinuó que era de dudosa moral, y contra quienes se contrataron los servicios no sólo de los mejores abogados penales -no menos de tres- sino también asesores estratégicos como Moti Morel, un profesional para quien lo único que cuenta es la victoria, sin pruritos de ética o cosa parecida.

Si el resultado del acuerdo es que Katzav y sus abogados puedan alegar, como alegan, que ``el 90 por ciento de los alegatos resultaron ser infundados'', ese acuerdo está viciado de nulidad, porque está permitiendo que se presente a las demandantes como mentirosas, lo que es grave, y porque está avalando la impunidad, lo que es insoportable. Yo personalmente reconozco que si una de esas mujeres fuera mi hija, y el acuerdo con la Fiscalía me llevara a tener que ver a su violador -porque estaría tan seguro de que lo es como lo estoy ahora- diciendo que ha sido calumniado, creo que lo agrediría físicamente con peligro para su vida.

No aconsejo hacerlo, sé que no se debe hacer, pero reconozco que es lo que haría si se me cerraran las puertas de la justicia.
Por eso, precisamente para abrirlas, repito: Katzav es un violador serial. Para que me demande por calumnias y poder así ventilar el juicio del cual quiere escapar.
Mario Wainstein mario@aurora-israel.co.il


 



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