La conducta de Berlusconi es impropia de un gobernante de un país civilizado. Piero Fassino, secretario general de los Demócratas de Izquierda (DS), la calificó de "irresponsable". Modificó las reglas del juego electoral, y aún así perdió frente a L'Unione encabezada por Prodi en la Cámara de Diputados y en el Senado. Se negó a reconocer la victoria de éste y luego impugnó un crecido número de actas. El Ministerio del Interior de su gobierno le respondió que el número de actas impugnadas obedecía a un grosero error de cálculo. Pero él sigue mostrando su faz de maniobrero y corrupto hasta el final.
El que se creía dueño de Italia
Sin reconocer claramente su derrota ahora dice que "no hay vencedores ni vencidos". La respuesta de Prodi fue lacónica: "La commedia é finita". Se terminó la comedia, llegó la hora de gobernar y cambiar el rumbo de Italia, en lo interno y en lo externo.
Berlusconi lanza estos despropósitos atrincherado en su palacio romano de Grazioli, rodeado de una cohorte de beneficiarios de su fortuna, como los directores de los medios de comunicación que le pertenecen o el candidato de Forza Italia a la alcaldía de Roma, Alfredo Antoniozzi, con posibilidades nulas frente al actual alcalde de izquierda, Walter Veltroni. Sus últimos desplantes son la continuación de la tónica que imprimió a su campaña electoral, propia de quien se cree el dueño de Italia. Calificó a los opositores a su política de "coglioni" (o sea boludos, o huevones diría un chileno). Página/12 tituló: Berlusconi, i coglioni te saludan", recordando las palabras de los gladiadores romanos frente al César. En un programa de TV, una periodista le hizo una pregunta incisiva que no le gustó, y se retiró del programa sin contestar. No conozco caso igual de soberbia. Sigue siendo el dueño de su fortuna y de la cadena de los medios de difusión, pero no de la conciencia de los italianos.
Pero hay más. Berlusconi ha sido acusado en múltiples oportunidades y con sólidos fundamentos de toda clase de maniobras de corrupción, de coimas millonarias a altos funcionarios, de conflicto de intereses entre su función de gobernante y su cuasi monopolio de los medios televisivos y de posesión de órganos de la prensa escrita. Valido de su mayoría parlamentaria, logró modificar las leyes, a la vez que utilizó su inmunidad para escapar al castigo de la justicia. Pero esto también se acaba. Algunos analistas consideran que si los juicios se reanudan, puede terminar en la cárcel.
El rostro del fascismo
Además de la democracia cristiana (que había sido la fuerza dominante de los gobiernos de posguerra y hoy está muy venida a menos), los principales aliados de Berlusconi son la Liga del Norte, xenófoba y separatista, y los neofascistas de la Alianza Nacional. Hemos visto por TV en un acto electoral a un representante de la Liga del Norte vociferando contra todos los inmigrantes, en un lenguaje y en un tono que por su truculencia reproducía a Hitler bramando en la tribuna. Era la imagen del fascismo redivivo. También se han reproducido los conceptos de Alessandra Mussolini, la nieta del Duce, según la cual es mejor ser fascista que tener una determinada orientación sexual. Esto es lo que el pueblo italiano, de dentro y fuera de la península, sacó del centro de la escena política.
También variará esencialmente el cuadro de las alianzas internacionales. Prodi ya anunció que retirará las tropas italianas de Irak. Lo mismo hizo Rodríguez Zapatero. Le van quedando menos aliados europeos a Bush. Se tiene la clara sensación de que se está terminando el tiempo de los Aznar y Berlusconi. Que otras fuerzas están destinadas a prevalecer en el mundo. Es un buen síntoma que en la misma semana la derecha haya sido derrotada en la elección peruana y que en Francia las fuerzas unidas de los estudiantes, los trabajadores y la izquierda pararan en seco el intento gubernista de hacer retrogradar la legislación social.
Unión ante la difícil tarea
El gobierno de centro izquierda hereda una situación muy difícil en materia económico-social. Nada de lo que había prometido Berlusconi en la anterior campaña electoral se cumplió. La mayoría de la izquierda es clara en la Cámara de Diputados pero exigua en el Senado. Por regiones, la izquierda predomina en la Emilia Romagna, Liguria, Toscana, Las Marcas, Umbría, los Abruzos, Campagna, Basilicata, Calabria y la isla de Cerdeña. La derecha prevalece en Piamonte, Lombardía, Véneto y Friuli en el norte (salvo el Valle de Aosta y Trentino-Adigio, que están en manos de la izquierda), el Lacio, Apulia y la isla de Sicilia.
En estas condiciones, la condición para salir adelante es la más firme unión entre todos los integrantes del conglomerado de centro izquierda, a saber: el Olivo (que a su vez es una coalición de los Demócratas de Izquierda y La Margarita), la Refundación Comunista, el partido de los comunistas, los verdes, y varias otras formaciones centristas, laicas y radicales. A esa unidad sin fisuras convocó Prodi en la celebración de la victoria. Para que no se repita lo sucedido en 1998. *
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